Mount Maunganui: Recorriendo poco y trabajando mucho

Monte Mauao

La última entrada terminaba contando que todavía no nos sentíamos cómodos en la casa de la señora de Fiji que era bastante sucia. Nunca terminamos de sentirnos cómodos y por suerte cuando finalizó la primer semana encontramos otro lugar. Ahora sí estamos completos: Ambos tenemos trabajo, auto y casa. No solo eso: Seguimos a 2 cuadras de la playa (ahora de la playa principal) y encima en el centro, a la vuelta de la peatonal. Así que punto para Mount Maunganui, que nos va a alojar al menos los próximos dos meses.

Playa de Mount Maunganui
Playa de Mount Maunganui

Esta primer semana, en la que aun no estábamos trabajando, la utilizamos para recorrer un poco la zona. Subimos al Mount Mauao o más conocido como Mount Maunganui. Es un volcán inactivo, de solo 232m de altura. La subida es bastante empinada, así que llegamos bastante transpirados y cansados. Lo loco, es que mientras vas caminando pasás por granjas que son privadas pero que tienen el paso abierto para poder llegar a la cima del monte, entonces caminás entre ovejas. Ojo, a “un amigo” le pasó que se frenó, se quedó mirándolas fijamente y cuando iba a sacarles una foto atinaron a empezarlo a correr y tuvo que huir.

Cuenta la leyenda Maorí, que en los tiempos antiguos, en esta zona llamada Tauranga Moana había 3 cerros. Uno de ellos no tenía nombre y estaba solo en un área aislada. Otanewainuku era la montaña más prestigiosa de la zona. Cerca de ellos vivía una colina llamada Puwhenua adornada con la belleza de Tanemahuta (El dios del bosque). El cerro sin nombre estaba enamorado de ella,  pero su corazón era de Otanewainuku. El resultado de esto fue que el cerro tomó la decisión de quitarse la vida ahogándose en el Te Moananui-a-Kiwa (Océano Pacífico). Así que llamó a los Patupaiarehe que eran hadas que habitaban en la oscuridad del bosque, criaturas de la noche y que tenían poderes mágicos. El sabía que lo iban a ayudar a cumplir su cometido. Cuando cayó la noche, lo atan con decenas de cuerdas y empiezan a empujar. La tierra retumbaba con el movimiento. Un valle iba siendo descubierto, donde hoy corre el río Waimapu. Continuaron a lo largo de los canales de Tauranga Moana. Si bien estaban llegando cerca del gran océano Kiwa, el amanecer estaba llegando rápidamente. Los rayos de Tama Nui Te Ra (el Sol) empezaron a iluminar la cima del cerro y antes de que los Patupaiarehe se dieran cuenta estaban siendo expuestos a los rayos del sol, así que volvieron a las profundidades de los bosques dejando al cerro donde está hoy.

Los Patupaiarehe decidieron darle el nombre Mauao a esta montaña, que hoy en día es la entrada al puerto de Tauranga. La traducción literal de Mauao es “Atrapado por la mañana”. Con el tiempo, esta montaña ganó su propio prestigio superando incluso el de su una vez rival Otanewainuku y hoy es el símbolo de todas las tribus de Tauranga Moana.

La vista desde el Monte es, y permítanme utilizar una palabra que leí el otro día y que obviamente busqué en el diccionario, inefable. Al estar ubicado justo en la punta de la península pegado al pueblo, se puede ver casi toda la zona de Tauranga, cuando el clima lo permite. Como viene pasando en todo el viaje: Nosotros tuvimos suerte y teníamos un día de sol espectacular así que pudimos ver y sacar fotos para todos lados.

Y acá me gustaría hacer un parate: No se si notaron alrededor de los 3 posts anteriores, pero ya desde el principio empezó la suerte, incluso desde que me subí al primer avión allá en Buenos Aires. Supongo que tiene que ver con eso que siempre dijeron de que el universo acompaña a los que cumplen sus sueños, no se. Acá estamos. Así que también me gustaría agradecer a 6 personas que siempre acompañaron mis sueños, más allá del amor sino con hechos esenciales. A esas 6 personas las considero a todas mis padres, 2 son los biológicos y los que más quiero, claro. Los otros 4, mis padres tecnológicos como los considero, uno ya no está, pero el blog existe gracias a él, y los otros 3 no se si los puedo nombrar por temas contractuales (?) pero ellos saben, aunque nunca se los haya dicho que lo son.

Pienso que todo está conectado, y si no fuera por todos ellos yo no estaría acá, o al menos no tan cómodo. Gracias!

Calmando la sed
Calmando la sed

También fuimos a las Kaiate Falls, que están a media hora de viaje en auto del Monte. La cascada principal es muy interesante porque justo se forma una pileta abajo y desde los costados se hicieron caminos que en la punta tienen sogas atadas a árboles para que la gente se pueda tirar en esta pileta. Desgraciadamente desde hace ya unos meses el agua está contaminada y está prohibido tirarse. Sabemos de gente que se ha tirado e instantáneamente no le ha pasado nada, aunque pensamos esperar unos meses a ver si no les sale otro brazo o algo por el estilo.

Tato con ganas de tirarse
Tato con ganas de tirarse

Es muy loco el respeto por el medio ambiente que tienen, si bien construyen un sendero para poder bajar hasta este lugar y está todo muy bien cuidado, a simple vista uno no se da cuenta de que el humano pasó por ahí. Tratan de no afectar el paisaje en lo más mínimo. Aunque tampoco es todo ideal, idiotas hay en todos lados, y cuando nos íbamos había un grupo de pibes con auto haciendo ruido y marcando todo a su paso con las ruedas como si fueran corredores.

Nuestro primer Sábado acá, teníamos ganas de hacer algo tranqui, y vimos que tocaba una banda de Blues en el Club Mount Maunganui. No estaba publicado el precio de la entrada ni nada, solo la banda, horario y dirección. Nos pusimos como límite pagar 10 dólares la entrada, para evitar gastar demás. Cuando llegamos al lugar nos empezamos a reír; éramos los únicos menores de 40 años y la entrada era gratis. Lo único que teníamos que hacer era comprar cerveza y sentarnos a disfrutar. Fueron casi 3 horas de Blues, 4 tipos grandes haciendo Blues, con gente bailando de la forma que le salía enfrente, y sin saber que había 2 argentinos en el público. Muy bueno. El nombre de la banda es Brilleaux.

Ahora, nos la pasamos trabajando y vamos a viajar solamente cuando Tato tenga días libres en su trabajo. Así que vamos a estar más quietos por un tiempo, aunque una vez por semana vamos a intentar ir a algún lugar distinto. Mientras tanto, nuestra rutina consiste en levantarnos, trabajar, ir a tomar mates y tocar la guitarra en la playa hasta que anochezca, cenar y dormir temprano. Por primera vez en mi vida me estoy levantando sin alarma, arranco a trabajar a las 7 de la mañana, con una paz increíble todo el día. La verdad es que está bueno haber dejado de ver tanta mala noticia y tanta mala onda generalizada. Será casualidad que la traducción de “Tauranga” sea “lugar de descanso”?

Un poco de tiempo libre
En nuestros tiempos libres podemos subir a la “escollera” natural que hay y disfrutar mirando para casa.

El próximo post creo que les va a interesar porque va a tratar de dos excursiones que hicimos el Domingo y Lunes, las Waitomo Glowworm Caves y Hobbiton. Para nosotros, fueron lo más.

En el post anterior, el auto tenía solamente 250km, a esta altura, ya tiene más de 1300km, teniendo en cuenta que casi ni lo usamos. Manejar al revés es una experiencia digna de una película de suspenso, porque siempre pensás que estás yendo en contramano! Encima acá, todas las rutas son caminos de montaña, por lo que para hacer 60km tardás 1 hora, pero el paisaje siempre, pero siempre es increíble.

4 respuestas a “Mount Maunganui: Recorriendo poco y trabajando mucho”

  1. Santi
    Increible, como siempre, la descripcion de los lugares te hacen sentir que uno está ahi, con ustedes.
    Segui con el camino que emprendiste, disfruta cada instante.
    Bien Alto!!!
    Abrazo

  2. te leo para sentirme que estoy con ustedes, me encanta saber que estas feliz y tranquilo, los extraño un montón, en verdad, abrazo de distancia.

  3. Ya me están dando MUCHAS ganas de ir a visitarte, tenés habitación para huéspedes, no?

    1. Claramente no! Jaja,a solo estamos alquilando una habitación!

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