Viaje a Mexico – Mediados de Noviembre 2012 Parte 2

La primer parte terminó en Isla Mujeres, recorriendo la isla. El miércoles Sergio se volvía a Buenos Aires y con Bondiola nos quedábamos unos días más en Mexico DF.

Acá tengo que hacer mención especial a Gabriel. Un loco que conocimos en la isla en la noche del recital de La Renga, y se quedó esa noche de joda con nosotros. Era de Argentina y se había ido a vivir a Mexico por laburo. Fanático de La Renga como nosotros y se fue hasta la isla a ver el recital.

Pegamos onda y como sabía que volvíamos al DF y nos quedábamos unos días nos ofreció su casa y SU AUTO (que rechazamos amablemente, por no tener el registro, por lo mal que manejan en Mexico y además porque es impensado que nos preste el auto así). Pero el alojamiento nos venía bien, habíamos gastado más de lo pensado en en la isla y era buena onda.

Volvimos al DF, dejamos todo el equipaje en el Aeropuerto y llevamos solo unas mudas de ropa en las mochilas de mano. Teníamos que pasarlo a buscar a Gabi por el edificio del Pantalón. Para esto, nos tomamos el Metro desde el aeropuerto e hicimos combinaciones hasta llegar a una estación cuyo nombre empezaba con T y ahora no recuerdo, donde tomamos uno de los llamados “taxis de la muerte”.

Ahí nos encontramos con nuestro amigo y fuimos a la casa. Comimos unos tacos, charlamos un rato y a dormir. Al otro día nos levantamos temprano, él se iba a trabajar y nosotros a seguir paseando. Aprovechamos que tomamos el subte y pasamos por la famosa estación Balderas, de la canción “Metro Balderas”, escrita por Rockdrigo. Hay placas y una estatua en su homenaje, incluso está la letra de la canción, que saltó a la fama gracias al grupo El Tri.

Rockdrigo y yo

En alguna estación salimos y nos tomamos un micro hacia Teotihuacan. Este lugar fue llamado así por los Aztecas, significa “El lugar de los dioses” en lengua nahualt ya que creían que era el lugar sagrado según el mito de creación  donde los dioses se sacrificaron para crear el mundo actual, el Sol, la luna y la vida misma.

De lejos no parecía que íbamos a tener que caminar tanto, pero el lugar es enorme y muy lindo. Hay algunas partes que están reconstruidas y otras no. Está bueno para ir y pasar el día entero, hay vendedores ambulantes por todos lados que venden de todo y no se aprovechan tanto como pensábamos. O al menos no nos parecía tan caro.
A medida que uno iba avanzando, el sol pegaba más fuerte y las pirámides eran más grandes. El sendero por el que uno andaba es llamado La Calzada de los muertos, creo que se por qué, jaja.

 

Desde abajo de la pirámide del medio

 

Desde arriba

Ya más a la tarde nos dio hambre y nos fuimos a comer a un barcito que había a las afueras de Teotihuacan. Apenas salimos, se nos avalanzaron 5 personas promocionando diferentes lugares donde almorzar y en todos te “regalaban” algo para que los elijas. Entramos a uno, comimos y nos fuimos.

A la noche, fuimos con Gabriel y su novia a un bar de cerveza artesanal que si no me equivoco se llama Beer Factory donde comimos nuestra última cena en México.

Un manjar

A dormir y bien temprano al aeropuerto. Alguno recordará que a la ida, la línea aérea había perdido el equipaje de Bondiola y lo devolvió un día más tarde. Ese momento fue muy tenso y hasta vino la policia aeroportuaria ya que mi amigo había perdido la calma y estaba insultando a todo el mundo, y con razón. Gracias a que mantuve la calma y pude hablar tranquilo en ese momento, a la hora de la vuelta nos vimos beneficiados.

Yo tenía pasaje de vuelta hasta San Jose (Costa Rica), escala ahí de 7 horas y luego a Lima donde me reencontraba con Bondiola para volver a Buenos Aires. Hablé con la supervisora de turno y me cambiaron el pasaje gratis, para hacer el tramo Mexico – Lima directamente.
Además, nuestros equipajes fueron como “priority” y no nos cobraron el exceso de equipaje.
Un par de regalos
Sí. Y ese es el equipaje de él nomás. Así que la tranquilidad en un principio nos ayudó para la vuelta, sino hubiéramos tenido que pagar bastante de exceso.
Así termina el viaje en México. Ojalá pueda volver algún día a recorrer el resto.
Órale cabrón!

Comentá!