Ushuaia, Tierra del Fuego, Argentina. Enero 2014 – Parte 2

No quería finalizar el post anterior, sino que preferí empezar este, destacando a Rubén, Juan y Mariana, que se pasaron cocinando para todos el Martes, una especie de cena despedida ya que Mariana se iba, aunque quedábamos un par más. Si mal no recuerdo en esa mesa éramos 9 personas. Rubén y Juan también se turnaron para crear unos manjares espectaculares el resto de los días.

Las personas presentes el martes : Sergio, Rubén, Juan, Mariana, Lucas, Guido, Ezequiel y yo. Me falta alguien que no puedo recordar. Todos MUY buena onda, casi todos porteños excepto Eze que era de Mar del Plata y Guido de La Plata. Rubén y Juan viven en Ushuaia. Este último desde hace varios años, y armó su vida allá. Las charlas que tuve con él serían un post aparte. Gente que da gusto conocer.

Las “cosas” que te da viajar y las que más valen para mí, muy por encima de llenarse los ojos con paisajes, son las relaciones humanas que se van creando. Gente que pasa por nuestra vida quizás solo por esos momentos, pero que uno quiere encontrarse de nuevo, desde compartir la mesa y contar experiencias, las guitarreadas hasta tarde, o solo hablar. No nos olvidemos del vino.

Miércoles 15 de Enero

Este día arrancó con una particularidad. Después de haber caminado demasiado todos los días anteriores, la premisa del Miércoles fue “caminemos lo menos posible”. Rúben, un loco muy copado que conocimos en el hostel (laburaba ahí desde que “se fue de vacaciones a Ushuaia” en Agosto del año pasado, jeje), tomó la posta y tiró la idea de hacer un asado en un lugar llamado Playa Larga.
Nos fuimos con Sergio a comprar la carne. Nos sorprendimos por los precios, $54 el kilo de Cordero Fueguino y $115 el de Vacío.
Arrancamos 4 personas, Sergio, Rubén, Guido y yo.
Salió algo más o menos así:
Asado en Playa Larga
Rubén se calzó la 10 y a pesar de no haber dormido casi nada se hizo el asado, mientras guitarréabamos y picábamos algo.
Después, el vino y fernet hicieron efecto y casi todos nos mandamos una siesta en un hueco Yámana.
Y sí. Teníamos ese paisaje. 
A la derecha, había una especie de gran piedra gran, que nos cubría del frío. Para atrás de eso, sigue el Canal de Beagle y se ve la ciudad de Ushuaia.
De fondo, Ushuaia. Hacía frío posta ahí arriba.

Nos pegamos la vuelta tipo 6 porque Guido, tenía que volver para recorrer los museos ya que era su último día. Caminamos un poco, intentamos hacer dedo aunque pasaron 2 camiones nomás, y luego pasó un taxi salvador que nos llevó hasta el hostel.
Nos quedamos en el hostel un rato, salimos a caminar (como casi todos los días) por el centro, volvimos, comimos, nos quedamos viendo una peli ( ? ), guitarreando y tomando fernet. A dormir a las 3.

Jueves 16 de Enero

Este para nosotros era el último día hábil por decirlo de alguna manera, la última excursión que íbamos a hacer, así que nos levantamos temprano y nos tomamos un taxi hasta donde termina Playa Larga y está la baliza escarpados, donde comienza una caminata de aproximademente 2hs hasta el Río encajonado. Quiero aclarar que como no hay nada señalizado, no sabemos si llegamos hasta ahí. Google no llegó hasta los lugares donde llegamos nosotros, pero bueno, creemos que estuvimos ahí nomás.
Baliza escarpados
Arrancamos a caminar por una zona de bosque, tuvimos que pasar una tranquera que según Rubén está todo bien y no hay problemas. Pudimos comprobarlo ya que luego encontramos una estancia que parecía totalmente abandonada (aunque a la vuelta vimos que había algunas personas)

Por partes, también veíamos zonas más lindas como la de esta foto. Aunque eran las más problemáticas ya que en ciertos lugares no estaba marcado el sendero y varias veces fuimos por lugares equivocados y tuvimos que volver

Sergio y el paisaje. Arrancando a caminar

 Entre otras cosas, encontrábamos también desembocaduras al Canal de Beagle, teniendo que pasar el agua por las piedras que habían, aunque por suerte nunca nos mojamos. Este camino era mucho más tranquilo que el de Laguna Esmeralda por suerte.

Desembocando en el canal

Este sería el supuesto Río, llegamos hasta este lugar y decidimos almorzar ahí. Me corrijo, decidimos comer unas manzanas cada uno. Disfrutamos un poco, nos sacamos fotos, y vimos por donde podíamos cruzar (y si se podía).

Un supuesto Río que creemos era el Encajonado

 Subimos hasta un lugar y vimos este tronco preparado para hacer de puente. Yo sufro de vértigo así que no había forma de ponerme arriba de ese tronco, y Sergio tampoco se animó. Encima a medida que nos acercábamos el suelo era cada vez más blando y frágil, por lo que decidimos emprender la vuelta.

Vimos este tronco y no quisimos seguir.

Nos pasó lo mismo que el otro día cuando fuimos a hacer el asado a Playa Larga. Teníamos que volver caminando, aunque por DEMASIADA suerte, justo un taxi estaba trayendo unas personas que iban a hacer esta caminata y nos levantó después de haber caminado ni siquiera un km. Nuestros pies no daban más.

A la noche fuimos al Bar Dublin, que dijeron era el bar más copado de la zona. Estaba lleno de gente. Tomamos unas birras y la pasamos muy bien.

Después nos fuimos a ver el amanecer a un lugar que nos llevó Rubén. Era una especie de península (perdonen mi ignorancia de términos geográficos) y entonces podíamos ver las montañas, el canal y la ciudad de Ushuaia. Había también un barco, al que estaba prohibido subirse, y obviamente nos subimos.

Esta foto salió medio movida -mi técnica fotográfica es horrible- pero se ve la ciudad iluminada de una forma hermosa, con la luna, el cielo y las montañas.

Ya un poco más de iluminación por el Sol, y felicidad pura. Viene a la cabeza que se está terminando el viaje, y la realidad de haber cumplido otro sueño más.

Hacía frío en serio. Y apenas tenía una camperita que es más para salir que para abrigar.

Viernes 17 de Enero

Podría decir que empezamos el día cuando el resto de los mortales estaba empezando a almorzar. Nos levantamos y con Sergio arrancamos para ver El Velo de la Novia, que es una cascada que está sobre Ruta 3 unos kilómetros saliendo de Ushuaia.

No se olviden nunca de eso y ténganlo presente siempre

Carteles turísticos puestos a lo largo del país

Llegamos a la cascada, pero desde lejos porque no nos dimos cuenta donde doblar. La realidad es que nuestros pies iban solos y esperaban encontrarse con un cartel o algo que nos avisara, pero no teníamos más fuerzas para seguir. Estábamos muy cansados de haber caminado tanto todos los días.
Pegamos la vuelta, almorzamos -nomeacuerdoque- y fuimos a hacer un tour por las casas de regalos para comprar para nuestras familias, amigos.

Sábado 18 de Enero

El día menos esperado del viaje. El día que todos odiamos. El día de la vuelta. Saludos y despedidas con los compañeros de viaje, nuevas personas que han dejado su marca en nuestras vidas y también festejar que no nos peleamos nunca con Sergio en toda la semana jajaja, un gran amigo.

Y como toda vuelta, fue un desastre: El capitán del avión vio turbulencia y fue, y en un momento todo el avión gritando por lo que había hecho el muchachito. Nos pegamos un julepe impresionante.

La mejor manera de terminar esto es,

INFINITAS GRACIAS A TODOS LOS QUE PARTICIPARON EN ESTE HERMOSO VIAJE POR EL SUR DEL PAIS Y EL FIN DEL MUNDO

Sergio, por la amistad y haber dicho “vamos a Tierra de Fuego” y simplemente fuimos.
Rubén y Juanchi, por la hospitalidad, la buena onda, las comidas, las charlas, guitarreadas, vinos, fernet, etc..
Todo esto es extensivo al resto de las personas que estuvieron con nosotros: Mariana, Ezequiel (gran músico de Mar del Plata que nos deleitó con guitarreadas de Almafuerte), Guido, Lucas el tatuador viajante
Hostel Amanecer de La Bahía por alojarnos y soportar nuestro olor a pata jeje

A todo aquel que haya llegado hasta acá, le aconsejo disfrutar todo lo que pueda este lugar y el resto del mundo.

Sabemos que de él, LA SALIDA ES INEXISTENTE

Santiago

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