Tongariro Alpine Crossing

Con Mt Doom de fondo

Dos días después de esto, todavía me siguen doliendo las piernas debido al nulo estado físico gracias a mi maravillosa vida de niño nerd pegado a la computadora en los últimos 10 años. Habiendo aclarado esto, con respecto a la vista fue una de las mejores escapadas que hice en este poco más de mes y medio en Nueva Zelanda.

Era Viernes a la tarde y veníamos hablando con Limón, el chico de Tucumán con el que vivimos, de las ganas de ir a “hacer el Tongariro” (ahora me pongo a pensar cómo suena eso no? Como si lo estuviéramos conquistando solo por subir y caminar) en algún día libre que coincidiera a los chicos el fin de semana. Como se están enterando día a día si trabajan o no, no hay mucho margen para organizar y como yo no trabajo los fines de semana no tenía problema. Me voy a dormir tarde, pensando que el Sábado iba a ser un día tranquilo y a las 5.30am me despierta Limón asustándome y claramente sin cariño -Mamá extraño tus “arriba Santi”- avisándome que dos chicos amigos de él salían para el Tongariro en media hora que si quería ir. Me levanté como pude, hablé con estos chicos para confirmar mi lugar en el auto, preparé todo a las corridas, dormido y a los tropezones (Tato después me iba a confesar que hice un quilombo terrible y no lo dejé dormir), comí 2 galletitas y un té y me fui al punto de encuentro.

Peligro! Riesgo volcánico
Peligro! Riesgo volcánico

Eran las 6.30am, y como casi todos los amaneceres acá y en esta época (Mayo) hacía frío pero asomaba por ahí el Sol, como buscando su lugar en el cielo y celoso por estar solo, echando a las nubes que ya nos venían haciendo compañía desde hacía unos cuantos días. Claro, por esta época ya hace bastante frío y pensar que son 19.4km uno preferiría elegir caminar con un cielo azul en vez de uno blanco, lluvia y frío.

Nos encontramos los 3, los dos chicos son de Uruguay, Santi y Mati. Me pareció muy gracioso todo el viaje, aunque nunca hice el comentario, que estos dos amigos tenían tanta buena onda y se llevaban por momentos como perro y gato. Un saludo a mi hermano. Y de paso, como ya nombré a mi hermano y a mi madre, sé que el tipo se va a poner celoso: un saludo a mi viejo también.

Fuimos en el BMW de uno de los chicos (sí, acá es común que la gente se compre un BMW usado de hace 20 años por menos de 2000 dólares) después de unas 2 horas y media de viaje llegamos i-Site que son lugares en los que dan información turística. Llegamos 9.25 am y las que atendían nos trataron de locos cuando llegamos ya que ninguna combi salía del punto de salida al punto de entrada (la caminata no termina en el mismo lugar en el que empieza), por lo que teníamos que dejar el auto en la entrada y después irlo a buscar de alguna manera. Nos sugerían obviamente que volvamos al día siguiente. Pero si algo aprendí en mis viajes es que nunca hay que hacerle caso a los que dan información turística tirando cosas negativas -tomen el consejo gratis-. Me cansé de recibir los “no vale la pena, no vas a llegar, vas a ir al pedo”, si hubiera hecho caso de eso cuando estuve en Iguazú no hubiera conocido nada. Y tampoco hubiera conocido el Tongariro ahora.

Hay que empezar que el camino es largo!
Hay que empezar que el camino es largo!

El Tongariro Alpine Crossing como su nombre en inglés lo indica, cruza el Mount Tongariro (1900mts aprox) a lo ancho, con un recorrido que alcanza los 19.4km de distancia. Está estimado entre 7 y 9 horas para hacerlo completo, y está abierto al público en general. Muy bien señalizado y cuidado. Sin embargo por las bajas temperaturas y la nieve en invierno se cierra solo para gente con el equipamiento indispensable. Nosotros tuvimos suerte, porque están por cerrarlo y encima tuvimos un día espectacular, por momentos para ir en remera.

Bien lejos, Mount Taranaki
Bien lejos, Mount Taranaki

Arrancamos a caminar tranquilos, y como en todo Nueva Zelanda el paisaje era imponente por lo que no podíamos evitar sacar fotos. El camino desde Mangatepopo car park (o mejor conocido como “el estacionamiento”) hasta Soda springs es bastante fácil. Se va por un sendero de tierra y algunas partes con escalera, y un caminito de maderas por donde uno si aquél no estuviera se embarraría hasta las rodillas. Tan prolijo está todo que nos cruzamos a un señora con un carrito de bebé. Ya no es una sorpresa tampoco encontrar gente grande: Así como chinos, está lleno de personas entradas en edad que una vez jubiladas recorren todo el país en casas rodante haciendo todo tipo de actividades que en Argentina serían solo realizadas por jóvenes.

Mount Ngauruhoe
Mount Ngauruhoe

La vista del Mount Ngauruhoe (2200mts aprox) cubierto de nieve se roba todas las fotos. Es el volcán más joven de la zona (formado hace unos 2500 años) cuya última erupción data de 1975. Se puede ver lava solidificada, y los caminos que tomó al salir del volcán. Impresionante. Aportando al tour cinéfilo de Nueva Zelanda: Algunos nerds pueden reconocer este volcán por el nombre de Mount Doom en El Señor de los Anillos, donde Sauron forjó el anillo y luego Frodo fue a destruirlo.

La subida desde Soda Springs
La subida desde Soda Springs

Luego de Soda Springs empieza lo díficil, una subida desde 1400 hasta los 1600 metros de altura, hasta el South Crater (Crater del Sur). También tiene por partes escaleras, algunas con mejor mantenimiento que otras. Ahora sí ya nos vamos cruzando mano a mano con rocas que alguna vez fueron lava. En un momento paramos a descansar y comer algo: Habíamos hecho un trecho estimado en 2 horas en la mitad, nos dimos cuenta que le veníamos metiendo así que a partir de ahí empezamos a ir más despacio. Una vez arriba se veía desde lejos el Mount Taranaki, otro emblema nacional. Por acá se abría el camino para subir al Mount Ngauruhoe, pero nos llevaba más tiempo del que disponíamos así que decidimos dejarlo para otro momento.

Red crater
Se los ve a Santi y Mati más adentro del Red Crater

Seguimos de largo, atravesando un plano y volviendo a respirar normalmente, hasta que tuvimos que hacer otra subida ya sin ningún tipo de escalera sino todo resbaladizo, lleno de barro y hielo para llegar al Red Crater (Crater rojo). La vista es impecable, estamos encerrados entre cráteres, a lo lejos el Blue Lake (Lago Azul) y al lado nuestro un crater colorado inmenso. El camino rodea el crater y hay una bajada bastante complicada, y curiosamente la mejor forma de bajarlo es corriendo apenas apoyando los pies. El resto es mirar desde abajo riendo cómo la gente común van descendiendo lentamente y trastabillando constantemente.

Una vez que llegás a esta parte, te podés arrancar los ojos. Tenés de frente el Emerald Lake (Lago Esmeralda), a tu derecha una especie de desierto inmenso y a tu izquierda el Blue Lake. Imposible no sentarse simplemente a mirar.

Como no tendríamos forma de volver al punto de entrada desde el punto de salida, teníamos que volver si o si sobre nuestros pasos para buscar el auto, así que emprendimos la vuelta.

Pequeña subida
Pequeña subida

Todo lo que fue bajada ahora era subida y viceversa. Llegamos con la lengua afuera de tanto caminar, pero llegamos cansados y felices. Decididamente una experiencia obligatoria en la isla norte de Nueva Zelanda!

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