Torres Petronas en un día de escala

La despedida con el dulce!

Desde que salimos de Siem Reap, Camboya hasta que se fue Esti pasaron casi dos días. Primero llegamos a Kuala Lumpur , en Malasia, para tener unas hermosas 8 horas de escala que aprovechamos y conocimos las Torres Petronas. Pronto volveríamos a esta ciudad y nos quedaríamos unos días con mi amigo Andrew, pero ahora disfrutamos el tiempo de escala.

En el aeropuerto, almorzamos en una cadena de comidas rápidas y luego tomamos un bus hasta las torres. El viaje duró aproximadamente una hora y nos salió 20 ringgits, que serían menos de 5 dólares. Dimos una vuelta entera a las torres e incluso entramos en el shopping que tiene unos 5 pisos llenos de negocios de las marcas más importantes del mundo, y lo más importante: aire acondicionado.

Santi, Matu, Esti en las Torres Petronas
Santi, Matu, Esti en las Torres Petronas

Después de las clásicas fotos, volvimos al aeropuerto porque tampoco es que teníamos mucho tiempo, esta vez por menos de 15 ringgits, ya que tomamos el metro hasta KL Sentral (menos de 4, no recuerdo cuanto) y luego un bus por 11.

De nuevo otro vuelo y llegamos a Bali, Indonesia. Esta ciudad era importante por dos simples razones: Se iba nuestro compañero y amigo de los últimos 2 meses y monedas, Esti, que tenía que volver a Nueva Zelanda a reencontrarse con su familia. Pronto nos volveríamos a encontrar, de nuevo en Argentina. Por otro lado, nos iba a visitar nuestra gran amiga Chivis, que se uniría a esta locura por una semana.

Maestro Yoda, en el aeropuerto Malayo
Maestro Yoda, en el aeropuerto Malayo

Así es que llegamos al aeropuerto de Bali de noche, y nos sentamos a comer en un local. Los sillones estaban bien acolchonaditos así que decidimos unánimemente dormir ahí, al menos hasta que nos echen. Eso no solo no pasó: Sino que cuando nos despertamos a la mañana siguiente, el mozo vino a preguntar si podía retirar nuestros platos que habían quedado de la noche. Amamos a esos muchachos! Pagamos (lo que habíamos consumido la noche anterior) y partimos en un taxi luego de negociar el precio hacia donde estaba parando un amigo de Esti, que yo también había conocido en Nueva Zelanda. Un chico de Japón, Yuichiro, que había aprendido no sólo Inglés, sino también Español. Unas aventuras dignas de ser contadas. Estaba alojado en un hotel bastante cheto y nos invitó a pasar el día, ya que Chivis llegaba a las 15hs y Esti salía más tarde.

La despedida con el dulce!
La despedida con el dulce!

Lo primero que hicimos fue cambiar algo de dinero, y después a comer. Encontramos un puestito de la calle y comimos por un dólar, una especie de albóndigas de cerdo con fideos. Mientras, charlábamos entre nosotros y unos indonesios (¿?) que estaban ahí y amablemente nos enseñaron algunas palabras en su idioma.

Llegó el momento más esperado y fuimos a la pileta del hotel, donde nos quedamos hasta que se hizo la hora de irnos. Llegamos al aeropuerto y al ratito llegó Chivis. Emocionantes abrazos de bienvenida, y también de despedida. Dejamos a Esti en el aeropuerto, previa foto con el Dulce de Leche que tanto extrañábamos y Chivis nos trajo de Argentina.

En la pileta los 4
En la pileta los 4

Nos fuimos a Kuta con el objetivo de pasar una noche, conocer un poco e irnos directo a las islas Gili. Volvimos a cambiar dinero, para tener lo suficiente para una semana y caminamos por el centro de Kuta, comimos y tomamos unas cervezas. Buscamos la playa pero por la hora ya no se veía nada. No importa, encontraríamos mejores en los próximos días. No se si nosotros ya estábamos medio cansados de la onda de los chicos australianos pero no nos gustó mucho, así que no nos costó nada levantarnos al otro día para irnos a tomar el barco a las Gili.

Arriba Chivis!
Arriba Chivis!

Esta semana fue mucho más tranquila, con pleno descanso entre tortugas de mar y hamburguesas picantes.

No importa que el barco se hunda
No importa que el barco se hunda

One Reply to “Torres Petronas en un día de escala”

  1. […] único que habíamos conocido de Kuala Lumpur en nuestra escala habían sido las Torres Petronas. Y según lo que otros amigos/conocidos nos habían dicho, no teníamos mucho más para hacer. Lo […]

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