Norte de Tailandia: Pai, Paz y tranquilidad

La película filmada en Pai

Llegamos el 5 de Enero a Pai luego de tomarnos una minivan desde la terminal de autobuses de Chiang Mai. Sería el primer lugar que visitamos del norte de Tailandia. Dato oculto: Estas vans salen 150 bath (4 dólares) y tardan 3 horas de viaje, pero hay un bus local que sale solo a las 7 de la mañana y sale 70 bath (2 dólares), pero tarda 4 horas. La otra diferencia que me parece incluso la más importante es que los choferes de las minivans manejan como si quisieran suicidarse, y eso sumado al hecho de que hay 762 curvas en el camino, uno llega totalmente mareado. Después de bajarnos de la minivan y pedirle por favor a los chicos que me den 10 minutos, apoyado contra un poste dando lástima, fuimos en busca de alojamiento y terminamos encontrando una habitación triple con baño privado, ducha caliente y wifi por 133 bath cada uno la noche.

Tomando un té en bambú
Tomando un té en bambú

La historia del pueblo habla de una comunidad hippie que con el paso del tiempo fue mutando hasta ser un lugar muy turístico aunque sin perder su esencia. Podés ver turistas casi por todos lados, pero estás rodeado entre montañas y si mirás para el cielo de noche vas a ver un campo lleno de estrellas. La magia está intacta. La calle principal de Pai es un lugar donde podés encontrar de puestitos de todo tipo: Desde agencias de viajes, vendedores de ropa y otros souvenirs, puestitos de comida y hasta hippies vendiendo sus propias artesanías. Muy recomendados los crepes de banana y nutella que fueron nuestro postre todos los días.

Empanadas!
Empanadas!

Pai también quedará en la historia porque fue el primer lugar donde probamos insectos -que estaban fritos y ricos por cierto- y luego fuimos a comer comida de verdad para sacarnos el gusto a antenitas. Caminar por la calle principal de noche es un placer. Veníamos de la zona sur de Tailandia donde todo era super caro y no se podía caminar y esto si bien estaba lleno de turistas daba tranquilidad y paz. Por momentos el pueblo entero hace acordar al norte argentino.

Nos fuimos a acostar dentro de todo temprano y este se convertiría en el primer día en dormir más de 8 horas seguidas del año. Habíamos arreglado con una agencia para ir a conocer el cañón de Pai, otro lugar que lo llaman directamente Viewpoint y unas aguas termales. También tuvimos problemas del tipo negociación y el tipo cambiándonos el precio de un día para el otro y no nos quedó más remedio que aceptar ya que no queríamos alquilar motos por el estado del camino. Nos llevaron en una camioneta junto a una chica de Estados Unidos muy buena onda, que estaba haciendo un voluntariado en otro pueblito del norte de Tailandia, hacia el primer punto que era el cañón. La vista era linda pero nos decepcionó un poco, no era lo que esperábamos. Había unos senderos que se perdían en la montaña pero el lugar no estaba bien cuidado y las mejores vistas estaban tapadas por los árboles. Nuestro objetivo igualmente eran las aguas termales así que ni intentamos empezar a caminar sino que nos subimos a la camioneta y nos fuimos.

Cañón de Pai
Cañón de Pai

El segundo punto fue el viewpoint, una especie de mini complejo donde hay algunas casitas muy… sí, hippies, y sillas colgadas de árboles. La vista acá era bastante mejor que en el cañón y muchísimo más tranquilo y menos visitado. Acá conocimos a un chico de Ecuador que ya venía viajando y cumplía un mes en Pai, y nos contó que hacía todo en moto y también aprovechó a mostrarnos todos los golpes que se había dado, su estadía en Pai tuvo que extenderla debido a sus accidentes. Eso nos confirmó la buena decisión en no haber alquilado las motos, y que el tipo evidentemente no manejaba muy bien.

Llegó el momento más esperado y eran las aguas termales. En Pai hay dos opciones y ambas pagas. Las que están al norte tienen un precio de 20 baths (medio dolar) solamente y las que están al sur tienen un complejo que las rodea y por eso cobran 300 baths (8.5 dólares). Se imaginarán que fuimos directo a las más baratas porque no nos interesaba más que meternos al agua. La temperatura ideal, calentita pero no tanto y nos quedamos como dos horas ahí. Cuando salimos parecíamos viejitos arrugados y nos hubiéramos quedado más tiempo pero ya teníamos hambre.

Mi turno!
Mi turno!

Después de comer en los puestitos del pueblo nos fuimos a hacer masajes tailandeses. Cómo dolió la espalda pero después estábamos suavecitos, listos para dormir una siesta y lo fuimos a buscar a Matu que se estaba haciendo un tatuaje. A la noche nos encontramos con varios argentinos que también estaban viajando y cervezas mediante intercambiamos historias e información para los siguientes destinos. Terminamos haciendo de una noche que era tranqui, una fiesta bastante larga así que nuestro último día en Pai nos despertamos tarde y lo único que hicimos después de comer fue caminar por el puente de bambú e ir al Buda blanco que está sobre una montaña para ver el atardecer desde arriba.

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Nuestro próximo destino sería Mae Salong, pero no hay forma de llegar que no sea por Chiang Mai primero y Chiang Rai después, por eso queríamos tomar el bus local pero vino lleno y ni siquiera pudimos subirnos, por lo que volvimos en van otra vez hasta Chiang Mai.

"Esta máquina asesina fascistas"
“Esta máquina asesina fascistas”

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