Luang Prabang – Cascadas Kuang Si

Cascadas Kuang Si

En nuestro segundo día en Luang Prabang teníamos la idea de irnos a las cascadas Kuang Si y luego ir a retirar nuestra visa. Mientras estábamos yendo a desayunar pasamos por un colegio donde había una performance de percusión de chicos de Korea. Decidimos entrar y quedarnos a verla antes de seguir camino. Estuvo genial!

Percusión Koreana en el colegio en Luang Prabang
Percusión Koreana en el colegio

Para ir a las cascadas teníamos que tomar un tuk-tuk y el precio más bajo que se podía llegar eran 40mil kips por persona, pero con la habilidad ya desarrollada por Esti con respecto al regateo, terminamos pagando 25mil kips cada uno. Creo que encontró su verdadera vocación y lo resuelve como un arte. Era un tramo largo de viaje y cuando llegamos, apenas se entra uno se puede encontrar con un pequeño refugio de Osos, donde tienen un espacio para “ser libres”. La idea del lugar es concientizar sobre la caza de osos.

Al principio uno no ve las cascadas sino pequeñas y hermosas piletas de agua casi congelada. Obviamente lo primero que pasa en estos casos es una -valga la redundancia- catarata de fotos por parte de todos, con este y con aquél, para acá y para allá. Para llegar a la cascada falta un tramo largo todavía pero estas piletas parece que esperan que alguien se meta. De repente llegamos a una pileta donde había una cascadita y era bastante grande, así que por más fría que haya estado el agua decidimos meternos. El momento tenso del día fue cuando Michi (una de las chicas de Chile) nos tiró su GoPro para sacarnos fotos en el agua y Pedro no la agarró y se cayó al agua. Esta no era nada clara así que no se veía y tardó como 15 minutos en encontrarla, tiempo en el que la cara de Michi se transformó en monstruo asesino.

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Después de salir del agua y superar el frío, seguimos avanzando y las piletas eran cada vez más lindas, hasta que finalmente llegamos a las famosas cascadas. Pensamos que se podía subir y verlas desde arriba, de la misma manera que uno puede ver la Garganta del Diablo en Iguazú, pero o nos perdimos en el camino o en verdad no se puede. Prefiero quedarme con la segunda opción.

Ya de nuevo en Luang Prabang fuimos a buscar nuestra visa aprobada exitosamente para Viet Nam y fuimos a sacar los pasajes para ya irnos al otro día a Hanoi. El bus salía a las 18hs así que nos quedaba un día entero todavía para disfrutar. Esa tarde transcurrió entre compra de regalos y la cena, volvimos a ir a Utopía por última vez pero después del cierre nos volvimos al hostel. Queríamos levantarnos temprano para ver el ritual de los monjes a las 6 de la mañana, cuando recorren la ciudad en busca de donaciones de comida por parte de la gente.

Los muchachos! Pedro, Esti, Santi y Matu
Los muchachos! Pedro, Esti, Santi y Matu

Por supuesto nos levantamos y lo vimos, aunque lo vimos desde un lugar donde no había turistas por lo que estuvo interesante. Por lo general si se intenta ver desde la calle principal está lleno de turistas sacando fotos con flash y molestando, pero lo pudimos evitar. Después nos volvimos a dormir hasta la hora del checkout del hotel, donde dejamos nuestras valijas y salimos a pasear.

Monjes en la famosa tradición
Monjes en la famosa tradición

Fuimos al puente de Bambú para aprovechar el día. Este puente es interesante porque sólo esta disponible 6 meses al año, ya que en la temporada de lluvias lo tienen que sacar para que no se lo lleve la corriente. Por esto mismo es que cobran una entrada solo para cruzarlo, aunque vale la pena. Del otro lado hay varios alojamientos y restaurantes. También pasamos por una escuelita sin paredes, donde estaban enseñando Matemática y el alumno sentado adelante de todo tenía una remera Argentina!

Ya se estaba haciendo la hora así que volvimos al hostel para agarrar nuestras cosas y comprar algunas provisiones para el viaje larguísimo que teníamos por delante. Nos pasa a buscar la combi y nos deja en la estación de buses. Si bien teníamos los asientos numerados, en esta parte del mundo hacen lo que se les canta y nos acomodaron en cualquier lado. Terminamos Michi, Esti, Matu y yo sentados en la última fila del bus (que no se reclinaba para nada) y casi no teníamos espacio para poner nuestras cosas y estirar las piernas, el viaje de casi 27 hs hasta Hanoi lo sufrimos un poquito.

 

Dejamos Luang Prabang y Laos, en busca de un nuevo lugar.

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