Islas Malvinas: Gypsy Cove

Gypsy Cove

Nuestro último día en las Islas Malvinas no empezó del todo bien. Estábamos ilusionados con que íbamos a conocer el Monte Dos Hermanas y además ver los helicópteros argentinos derribados por los ingleses en el Monte Kent. Iba a ser un día duro, pero era el último y teníamos todas las ganas. Prometía mucho. Sin embargo, el famoso Ulrich, nuestro tachero de casi todos los días, nos quería cobrar 70 libras para hacer el trayecto, cuando el resto de los días nos había cobrado 7. Probamos las combinaciones de dejar de hacer una cosa o hacer otra para ver si era más barato pero aparentemente el precio no cambiaba por lo que queríamos hacer, sino que era fijo. Lo único que podíamos hacer por 10 libras era que nos lleven a Gypsy Cove, una zona de playitas, donde se puede ver pinguinos y un cañón que quedó de la Segunda Guerra Mundial. Sí, como les comenté anteriormente, aquí se libraron batallas entre británicos y alemanes durante la guerra.

Bienvenidos a Gypsy cove!
Bienvenidos a Gypsy cove!

Volver de Gypsy Cove era lo mismo que volver del Faro, casi 20km, ya que estaba bastante alejado. Como dije antes, era nuestro último día, y lo único que teníamos para hacer a parte de quedarnos encerrados en la habitación lo que quedaba de nuestra estadía en las Islas Malvinas. Lo bueno es que íbamos a caminar por lugares donde no habíamos estado aun, así que en vez de pagarle las 70 libras, nos fuimos a Gypsy Cove y nos quedamos con las ganas de ver lo que era realmente importante.

Toda esta zona está considerada peligrosa, ya que la corriente puede traer minas a la costa por lo que se recomienda no meterse, y de ver algún objeto sospechoso, marcarlo y dar aviso a las autoridades.

Miedo, posibilidad de minas
Miedo, posibilidad de minas

Empezamos caminando por la bahía de Yorke, que está muy linda y es donde están los pinguinos en temporada, que obviamente no es cuando estamos nosotros. Fuimos en pleno invierno así que la probabilidad de ver alguno de estos animales era nula. En Gypsy Cove también se pueden ver lobos marinos y delfines. Las vistas desde aquí hacia la nada misma son impresionantes. Si siguiéramos derecho hacia el norte llegaríamos a Montevideo, no a Buenos Aires claramente, pero eso no nos molesta tanto porque sabemos que estamos en casa.

Llegamos al Ordnance Point y nos encontramos con el cañón, todo oxidado y es impresionante que algunas partes todavía se muevan. También hay algunos bloques de cemento, que nos hacen acordar a fallidas paradas de colectivo, que te llevan a ninguna parte.

Encaramos la vuelta de una forma distinta, saliendo de los caminos y metiéndonos adentro del campo. Sabíamos que si seguíamos derecho de esta manera llegaríamos al puente que une esta parte con Puerto Argentino. No solo ganamos tiempo y caminamos menos, sino que tuvimos una vista muy linda del pueblo.

De fondo, Puerto Argentino
De fondo, Puerto Argentino

También nos cruzamos el Lady Elizabeth, un barco de carga construído en 1879 que terminó encallado aquí, debido a que era más caro arreglarlo que abandonarlo.

Más fácil abandonar que arreglar
Más fácil abandonar que arreglar

El último lugar que pasamos, para destacar y no por ser el último deja de ser el menos importante, nos encontramos con los galpones donde los soldados argentinos fueron apresados cuando terminó la guerra. No pudimos entrar porque está todo tapado pero al menos los encontramos, ya que nadie los nombra. Supimos que eran estos por contrastarlo con fotos luego del viaje. Otro dato que obviamente aportó Maxi.

Llegó el 19 de Septiembre y con eso nuestra vuelta. Nos vamos con muchas ganas de volver para hacer las cosas que nos quedaron pendientes, con ganas de sentarnos a escuchar a los veteranos. Camino a la base militar de Mount Pleasant donde está el aeropuerto actual, se cruza una especie de monolito en el que se dice que uno deja una zapatilla o zapato para prometer que va a regresar. Está lleno de ellas. Nosotros dejamos una cada uno.

Volveremos
Volveremos

No tuvimos que esperar mucho para volver a hablar con los veteranos, ya que en el aeropuerto estábamos todos juntos y hablamos de todo: Incluso hasta de las cosas que nos llevábamos de recuerdo, y de todas las cosas que vivieron ellos. Nos estábamos yendo y teníamos la piel de gallina como el primer día, cuando uno de los muchachos nos mostró fotos de él en los montes, destrozado en el Cementerio de Darwin. Me estoy emocionando ahora de solo escribirlo, y ya pasaron 6 meses. También, nos han invitado al Centro de Veteranos, al que por estar de viaje aun no pude ir. En el avión, Eze Martel nos sacudió con miles de historias, en un vuelo que parece que duró 5 minutos, porque hubiera sido genial que dure mil horas más para seguir escuchándolo. Agradecido a todos ellos. Creo que debería ser obligatorio que todos los argentinos alguna vez vengamos a este lugar, lo ideal sería venir de la misma forma que vamos a Mar del Plata, pero por el momento no se puede y solo se puede de turistas y con pasaporte… Es injusto, pero no hay que dejar de venir.

Saludos al oficial inglés que me selló el pasaporte en la hoja 1.
Salud por nuestros héroes de Malvinas!
LAS ISLAS MALVINAS SON ARGENTINAS

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